FIDEL MIRÓ SOLANES


 
En el año 1910 nació en la pequeña localidad de Pla de Cabra, hoy Pla de Santa María, en la comarca tarraconense del Alt Camp. Su madre murió cuando sólo tenía nueve años y cinco años después falleció su padre, por lo que en abril de 1925 se vio forzado a emigrar a Cuba. Al llegar a la isla caribeña empezó a trabajar en el café que regentaba un hermano suyo en Santiago y, aunque sólo había cursado estudios primarios, se matriculó en una Academia donde estudió comercio y contabilidad.

Siendo aún muy joven entró en contacto con los anarquistas cubanos, y a partir de 1928, tras la decisión del presidente Gerardo Machado de optar a su reelección en contra de la Constitución, se convirtió en un militante tan comprometido como activo. Se afilió al sindicato del ramo del comercio, del que llegó a ser secretario, y parece ser que se integró en un grupo anarquista de afinidad, lo que en 1930 le obligó a huir a Kingston para salvar su vida.

En la capital jamaicana sobrevivió con trabajos ocasionales durante casi dos años, hasta que en 1933 volvió a España y, finalmente, se instaló en Barcelona, donde abrió una tienda de comestibles con su hermano. Retomó el contacto con el movimiento libertario y, bajo la influencia de Diego Abad de Santillán, se afilió al Sindicato de Comercio de la CNT barcelonesa, a la FAI, en el grupo Nervio, y a las Juventudes Libertarias; en 1936 formaba parte de los Comités Regionales de la FAI y la FIJL.

Durante la Guerra Civil estuvo entre los más firmes partidarios de la participación en las instituciones políticas republicanas, y durante el último gobierno de Juan Negrín fue Secretario del Consejo Nacional de Infancia Evacuada del Ministerio de Instrucción Pública y Sanidad, del que Segundo Blanco era ministro. Frente a la línea más radical de José Peirats o Ramón Liarte, Fidel Miró siempre estuvo animado por un marcado espíritu unitario, tanto desde la Secretaria de las Juventudes Libertarias de Cataluña, en 1937, como de la Federación de Juventudes, en 1938; como su compañero Serafín Aliaga, él también presidió durante unos meses la Alianza Juvenil Antifascista.

Por ser nombrado delegado de la AJA en París, pudo abandonar Barcelona poco antes de su caída e, instalado en la capital francesa, formó parte del Consejo General del Movimiento Libertario Español en el exilio. De París pasó a Ginebra acompañando al doctor Juan Morata Cantón en sus gestiones humanitarias ante la Cruz Roja y, desde allí, dio el salto a América, estableciéndose durante cuatro años en la República Dominicana, hasta que en 1944 se trasladó a México.

Empezó a trabajar como gerente de ventas en Unión Distribuidora de Ediciones, una empresa de Ricardo Mestre, otro exiliado anarquista. Aprovechando la experiencia y contactos ganados en el mundo editorial, Fidel Miró abrió una librería de viejo y, más adelante, la distribuidora Méxicolee en compañía de otros socios. Finalmente, en 1954 fundó Editores Mexicanos Unidos, una de las empresas editoriales más interesantes del exilio español, que contó con varias librerías abiertas en el país azteca.

Sin embargo, para Fidel Miró la tarea editorial era, además de un medio de vida, un vehículo para la difusión de sus ideas y para influir en la comunidad de exiliados y en el conjunto del Movimiento Libertario Español en el exilio. Así lo demuestra el catálogo de libros publicados o el sostenimiento material de la revista trimestral Comunidad Ibérica desde 1962 hasta 1971.

Fidel Miró continuó en su exilio mexicano defendiendo la misma línea colaboracionista que ya había postulado en el interior de España durante la Guerra Civil. Tanto en 1945 como en 1947 apoyó a los cenetistas que defendían la colaboración política y la participación en la ANFD y en 1960 formó parte de la delegación de los moderados en las negociaciones que culminaron en el Congreso de unificación de Limoges.

Después de este comicio su trayectoria militante fue muy controvertida. Hacia 1965 participó en el fallido proyecto del cincopuntismo, que pretendía abrirse paso en el sindicalismo vertical franquista, a partir de 1970 entró en conversaciones con Rodolfo Martín Villa y José María Socías Humbert para promover una CNT destinada a ser un baluarte anticomunista, y tras la muerte del general Franco apoyó a Abad de Santillán, que sostenía una CNT sindicalista y ajena a sus raíces libertarias. Y en la escisión que sufrió la anarcosindical, en diciembre de 1979, secundó al grupo que formó la CGT.

Falleció en México el 19 de junio de 1998.


Fuentes:

FÉRRIZ ROURE, Teresa. La edición catalana en México. Jalisco. El Colegio, 1998.

ÍÑIGUEZ, Miguel. Enciclopedia histórica del anarquismo español. Vitoria. Asociación Isaac Puente, 2008.

MAESTRE MARÍN, Rafael y Pilar MOLINA BENYTO, “Editores Mexicanos Unidos: la obra cultural del exiliado Fidel Miró”. Migraciones y exilios. Volumen II, 2001. Páginas 241-247.

MIRÓ, Fidel. Anarquismo y anarquistas. Madrid, Editores Mexicanos Unidos. 1979.
JPC

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada